Cónclave


Un lugar

Si hablo de la capilla de la Asunción en el Vaticano, probablemente pienses que es alguna capilla secundaria dentro del vasto complejo de los palacios vaticanos. Sin embargo, si te digo que dentro se suele colocar una estufa (actualmente dos), que se suele utilizar en los cónclaves y que en sus paredes y bóvedas están los frescos más importantes de la historia del arte, pues probablemente llegues a la conclusión de que me refiero a la Capilla Sixtina.

Popularmente conocida así debido al pontífice Sixto IV, que mandó construirla sobre una capilla anterior del trecento; la Sixtina, que simula las dimensiones bíblicas del Templo de Salomón (cuya onomástica hoy se celebra), refleja a mi modo de ver perfectamente la forma de ser de los italianos: es la conjugación perfecta entre la practicidad romana, con la austeridad medieval y una forma de interpretar la belleza que ningún país es capaz de igualar. Muros de tosco ladrillo que soportan frescos renacentistas. Antiestéticos contrafuertes que sostienen un pasillo sobre arcadas típicas medievales. Frescos pintados por las mejores manos de la historia del arte. Y la chimenea. ¿Qué decir de la espontánea y relevante chimenea? Más adelante hablaré de ella.

Cuando llegas allí, tienes la conciencia que entras en un lugar único, especial, privilegiado. Quizás los cientos de personas que te rodean, te impiden contemplar ese momento con la trascendencia que te gustaría; pero aún así, estar en la Sixtina es como estar dentro de la historia, dentro de un cuadro, dentro de la iglesia. Sientes que minúsculamente perteneces a la iglesia, eres parte de la historia y eres parte del arte. Quizás sea porque ver, respirar de aquella atmósfera es una prueba de fe: esto existe, y estoy dentro. Estos frescos, este ambiente existe y yo lo estoy viendo, palpando, respirando, no está solo en los libros, en las fotos, en la historia, yo lo estoy viendo, estoy dentro. Y lo que es mejor todavía; piensas: este espacio también está hecho para mí, también fue construído para mí, también fue pintado para mí, también está abierto para mí.

Affreschi Sistina Buonarrotti

Esto de que sea un espacio privilegiado, también lo piensa y siente la iglesia, concretamente en la Constitución Apostólica “Universi Dominici Gregis”, sobre la vacante de la Sede Apostólica y la elección del Romano Pontífice promulgada por Juan Pablo II:

(…) considerado el carácter sagrado del acto (del cónclave) y, por tanto, la conveniencia de que se desarrolle en un lugar apropiado, en el cual, por una parte, las celebraciones litúrgicas se puedan unir con las formalidades jurídicas y, por otra, se facilite a los electores la preparación de los ánimos para acoger las mociones interiores del Espíritu Santo, dispongo que la elección se continúe desarrollando en la Capilla Sixtina, donde todo contribuye a hacer más viva la presencia de Dios, ante el cual cada uno deberá presentarse un día para ser juzgado.

Un acto

Me llama la atención lo del carácter sagrado del acto, creo que a la vista del hombre contemporáneo, este es un rasgo que cuesta entender. El cónclave no es sólo un proceso electoral, es más que eso. Es un acto religioso. Por eso se hace en una capilla, la Sixtina. Por eso se realiza una Misa Pro Eligendo Romano Pontífice antes del cónclve. Por eso tienen todos los cardenales en la mesa del cónclave la Liturgia de las Horas. Por eso antes y después de encerrarse “con-clave” tienen un momento de oración en la Capilla Paulina. Por eso la Casa Santa Marta, donde se hospedan los cardenales, tiene capilla propia.

Sin embargo, con el prisma del siglo XXI, hay cosas que chirrían en esta liturgia para elegir pontífice. Y es difícil explicar y comprender que este ritual que se ha heredado, enriquecido y adaptado con el paso de los siglos, sea necesario en su totalidad para elegir un nuevo sucesor de Pedro. Dicho de otra manera, ¿es necesaria tanta parafernalia, secretismo y ritual para elegir un nuevo Papa? ¿Son necesarios un vestido de unos 6.000€ por cardenal, unas medidas de seguridad apabullantes con inhibidores de frecuencia y un tubo medio oxidado de metal para dar a conocer las votaciones?

Seguramente no. Pero el peso de la garantía que da la historia y el poso de la seguridad que da la liturgia son don razones muy sólidas como para cambiarlas de la noche a la mañana. La iglesia es por tradición una institución lenta al cambio; pero ese ir un paso por detrás, le da una gran confianza para ser conciencia crítica del mundo. Si se me permite, es como la abuela a la que consultar y a la que siempre se escucha su opinión y consejo, porque la vida ha demostrado que su criterio es a la larga certero, aunque pueda ser considerado erróneo en ciertos asuntos. No quiero entrar a polemizar más sobre esta sabia abuela.

Entiendo que con la liturgia de la elección de nuevo pontífice romano, la iglesia sigue enseñando que elegir un nuevo Papa es mucho más que un proceso electoral humano, pues es necesario dejar abierto espacio al componente divino y en concreto al Espíritu Santo, en el que recae la responsabilidad de la elección. Me parecen interesantes unas palabras del ya Papa emérito Benedicto XVI antes de ser Papa, en 1997:

El papel del Espíritu Santo hay que entenderlo de un modo más flexible. No es que dicte el candidato por el que hay que votar. Probablemente, la única garantía que ofrece es que nosotros no arruinemos totalmente las cosas.

Una buena forma de vivir la fe: desde la libertad del criterio humano de los cardenales y desde la gracia que siempre se derrama.

Un símbolo

En estos días, la iglesia con el Espíritu está decidiendo su futuro a corto y medio plazo, está tomando una decisión grave, importante, que marcará el rumbo de la teología, la dogmática, la liturgia, la pastoral, etc, etc… Y frente a ese evento tan importante, y tan seguido por millones de personas: la espiritualidad de la chimenea.

Vivimos en un mundo veloz, que necesita respuestas inmediatas a situaciones urgentes, que es capaz de obtener cualquier información en la palma de la mano y en el momento, que requiere diferentes vías para contrastar las noticias.  Lo que escupe un tubo provisional de un color indeterminado es la respuesta de la iglesia al mundo. Blanco o negro. A ninguna hora concreta, pues el horario puede cambiar. No hay otra forma. No hay más. En plena sociedad de las redes sociales y las webs 2.0, la iglesia y el Espíritu hablan en humo. ¿Hay algo más intangible? ¿Hay algo más voluble? Para mí es una lección.

Gaviota sobre la chimenea de la Capilla Sixtina

Seguramente el cónclave podría ser retransmitido on-line en streaming, podríamos ver las diferentes tendencias en la iglesia, veríamos alguna discusión seguramente, veríamos cómo rezan, o cómo comen… ¿Pero es eso importante? ¿O lo importante es que se elija a un nuevo Papa?

Un futuro

Sin embargo, creo que la iglesia todavía tiene mucho camino por andar. ¿Dónde tiene cabida la mujer, que juega un papel tan importante en multitud de parroquias? ¿Dónde tienen voz los sin voz, los empobrecidos, los últimos, las prostitutas, los pecadores, los humildes? ¿Qué confianza debemos otorgar a estos “pro-hombres” nombrados cardenales que necesitan de complicados sistemas de telecomunicaciones -y pena de excomunión- para asegurar su silencio? ¿Dónde tiene cabida la juventud -y la madurez- en este grupo de sexagenarios, septuagenarios y octogenarios? ¿Cómo puede el mensaje revolucionario de Jesús no chirriar entre mármoles, oros y zapatos de becerro no nato?

Espero que la iglesia, santa y pecadora, como se dice siempre, siga respondiendo a la llamada de Dios, siga caminando (aunque algún paso por detrás, pero caminando), siga viva con sus tensiones entre progresistas y moderados, entre tradición y actualidad, entre liturgia y espontaneidad… Y siga con su espiritualidad de la chimenea.

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Creer 2.0


Después de un período de sequía escritora, retomo mis actividades tecleriles para compartir un bombillazo de última hora.

Si miramos en el diccionario de la R. A. E., por creer, en la primera acepción, nos dice que creer es: tener por cierto algo que el entendimiento no alcanza o que no está comprobado o demostrado.

Me resulta curioso la expresión “tener por cierto” y me pregunto quién tiene, ahora mismo algo al 100% por cierto. Os dejo pensar un rato. ¿Tienes algo cierto al 100%?

Pues sí,  hay verdades universales inamovibles del tipo la tierra es esférica, o que la vida existe, o que dos y dos son cuatro. Y desde esas verdades hemos ido construyendo nuestro mundo a base de acierto-error.

La pregunta es ¿cómo nos posicionamos ante las demás cosas? ¿y qué nos hace posicionarnos en una postura o en otra? Y aquí ya entra a jugar un papel muy importante el verbo creer, aliado de otros tags como experiencias, intuiciones, fiarse, sensaciones, emociones, probablemente… Interesante, muy interesante.Creer 2.0

Nuestro disco duro, empieza a funcionar, hace cálculos probabilísticos y algoritmos difíciles de explicar basados en los registros que los sensores le van suministrando, al igual que una estación meteorológica recibe los diferentes parámetros.

En el mismo diccionario, la segunda acepción nos dice lo siguiente: Dar firme asenso a las verdades reveladas por Dios”. ¡Toma ya!.

Irónicamente me pregunto si ese revelar es como el de las máquinas de retratar (como dicen mis abuelos), y me temo que es parecido: pues se trata de ver o conocer algo de lo cual antes sólo teníamos sospechas o rasgos. ¿Cuáles son nuestros “negativos” de Dios? ¿Son ya fotografías?

El caso, es que voy a actualizar mi disco duro e intentar bajarme la última actualización…

Una vez hecho esto, decido consultar mis viejas copias de seguridad y encuentro en un disquette algo así como MS Pentateuco v.0.15. ¡Ya tengo un punto de partida! A partir de aquí puedo empezar a leer archivos. Leyendo y leyendo me doy cuenta de que los programadores de aquellos ficheros tenían una inquietud parecida a la mía, e intentaban contar a su manera cómo creían en Dios.

El caso es que decidí buscar algo más actual y busqué en internet un feed RSS con el evangelio del día (esto además es literal). De esta manera, puedo actualizar esa revelación o revelado mi día a día.

Os tengo, que confesar que con tanta letra, esto se me estaba haciendo bastante cuesta arriba, el disco duro empezaba a denotar signos de cansancio; así que le ordené a mi buscador por defecto que me buscara imágenes en jpg para alegrarme la vista e intentar facilitar mi peculiar “revelado”. Los resultados de mi búsqueda fueron expectaculares, justo lo que andaba buscando: iconos, mosaicos, frescos… Los que colgaron esas imágenes consiguieron expresar bastante bien esa búsqueda. Y además comprobé que esas, al igual que otras fotos recientes, me ayudaban a tener una imagen “más revelada”.

Tras un período de computerización y análisis de datos y grandes dosis de fragmentación de disco, comprendí que no hay mejor fuente documental que la propia fuente. Así que decididamente abrí una cuenta en el messenger y me puse a chatear con Dios. Cara a cara. O tecla a tecla. Y la verdad es que había muchas veces que no le entendía, debía tener un código ISO diferente al mío. Otras veces yo venga a escribir y a escribir y él no me decía nada. El caso es que le fui cogiendo cariño y queriendo.

Con el paso de los años, me convencí de que me estaba empobreciendo, de que establa habalando con un Dios hecho realmente a mi medida, como yo creía. Me preguntaba ¿cómo será el revelado de los demás? ¿será parecido al mío? Así que, ni corto ni perezoso, me metí en el facebook, esa gran comunidad que compartía sus experiencias y celebraba sus alegrías y fracasos. ¡Qué gozada! Mi intel Pentium III daba saltos de alegría. ¡Podía compartir cosas parecidas a lo que le pasaba y pensaba otra gente!.

Con todas éstas herramientas que iba utilizando, siendo fiel a ellas, y a mí mismo, iba siendo capaz de “revelar”, de actualizar y en definitiva de creer.

Al creer, las noticias que leía en las versiones electrónicas de los diarios, me hablaban diferente; también me comprometí a ser el servidor de mis colegas de la sala; el ventilador de mi carcasa funcionaba al 100%, no dejando que el polvo invadiera mis circuitos y conexiones; coloqué en el monitor de TFT preciosos fondos de pantalla que alegraban la vista a mis usuarios; incluso hasta cuando yo tenía averías (a veces irreparables) o cuando iba siendo consciente de que cada vez procesaba con mayor lentitud, esto me hacía ponerme triste, pero me hacía confiar en los recursos que tenía y de que estaba allí para algo y por alguien.

Espero que este documento te haya ayudado a algo. A mí, al escribirlo, lo ha hecho. Cibersaludos.

Ave Caesar, morituri te salutant


Antes de empezar quiero explicar que el título, que pudiera ser ofensivo; está puesto en clave de sarcasmo por cómo los medios y diferentes partidos e ideologías han manejado y utilizado un caso particular, el de Eluana, para arrimar el ascua a su sardina. Quizás sería más correcto poner “los que quieren morir hablan”. Yo quiero hablar aquí no sólo de la señora Englaro, sino hacer una reflexión general sobre la eutanasia (del griego “buena muerte”).

He de confesar que me reconozco como un desconocedor (valga la redundancia) de la eutanasia y de la postura oficial argumentada de la Iglesia, aunque sí me he informado sobre sus declaraciones al respecto en los últimos días. En el caso concreto de Eluana Englaro, desconozco cómo era la vida que llevaba, pues la información cambia mucho según el medio en el que se lea, (malditos partidos e ideologías, en este caso). Para unos hasta sonreía y para otros hasta tenía llagas y sólo podía ponerse en una postura.

Además, creo que es un tema muy complejo. Afecta a muchos campos, a la moral, a la religión, a la política, a la sociedad, a la medicina, al derecho, incluso a la economía y todo ello englobado en la bioética. Y sin embargo, como seres humanos que vivimos ahora, en nuestro tiempo, tenemos la obligación de dar una solución a un determinado y eterno problema, en este caso con nombres y apellidos y en un lugar concreto: Italia ¿no había otro país?.

Yo, ciudadanito de a pie, creyente, todo esto me supera, pero también voy a dar mi opinión, me apetece. Me apetece compartir lo que yo creo al respecto.

Es una obligación y también un deber parlamentar y dialogar sobre este tema, y nunca despotricar y aferrarse como si sólo hubiese un punto de vista al problema. Probablente (otra vez esta palabra) todas las posturas al problema tengan sus aspectos positivos y negativos y seguramente no haya un único camino. Elijamos entre todos el menos malo, el camino que para cada persona sea el mejor.

Exactamente no sé cual es la finalidad de la medicina: si es evitar la muerte o que la persona tenga la mayor calidad de vida posible. A mí, y a mi familia nos han sanado, pero no sé cuales son los fines últimos de su profesión. Si hay algún médico que me quiera responder al respecto, escucharé con atención.

Por otro lado, me pregunto como aquél viejo anuncio ¿Y Dios que opinará de esto? En teoría, y por lo que he leído,  la postura la de la Iglesia es “la vida es un bien no disponible”, en palabras textuales del Papa y además se remite a las curaciones que hizo Jesús. Y lo que yo interpreto es: ¿hay que esperar a que Dios haga un milagro por esta chica? ¿por qué ella? ¿y va a salvar Dios a todos los enfermos en estado vegetal? ¿sería justo ésto?

En otra cara de este poliedro, me pregunto ¿No tiene suficiente libertad el hombre como para decidir sobre su propia vida? ¿El hombre -o persona- en el que cree la jerarquía eclesiástica es alguien contrapuesto a Dios? ¿No es verdad que Dios habita en nosotros? ¿No es verdad que nos creó a su imagen y semejanza? ¿No es verdad que nos creó libres? ¿En qué hombre creen?

Lo que quiero decir con otras palabras es que la persona es algo tan complejo es una mezcla de razón y corazón, de creencias y razonamientos, de salud y de enfermedad, de vida y de muerte… Y todo eso, lo ha creado Dios, libre, tan complejo y tan natural a la vez. Y considero que las personas también somos Dios (no tomen a la ligera esta afirmación) y que tenemos capacidad de decidir sobre la vida y la muerte. A lo largo de la historia hemos acertado y nos equivocado muchísimas veces. Y ha habido etapas de muchos aciertos y etapas de error tras error. Y estamos aquí tras siglos y milenios de existencia, y nos seguimos preguntando sobre la vida y la muerte y reflexionamos sobre ¿qué pensará Dios sobre ello?

Y lo más bonito es que toda esa historia humana, es también una historia divina. Dios ha estado en cada paso, en cada acierto y en cada error. La metáfora que se me ocurre para esta situación es como cuando un niño pequeño que quiere coger algo y antes de enfrentarse al problema le mira a su papá (abbá) para que se lo solucione -como queriendo decir “mira a ver si haces algo”- , en vez de buscar la manera de cogerlo. Y su padre, le mirará y dejará que se caiga y que a lo mejor se golpee y se vuelva a levantar para conseguir lo que quiere. Señores de blanco y púrpura, seamos adultos, asumamos nuestro poder (el de gestionar y vivir nuestras vidas) eso sí con responsabilidad; nos equivocaremos seguro, pero juntos, y siempre juntos, encontraremos la solución menos mala. Como dije antes, lo hemos muchas veces mal, pero hasta aquí hemos llegado y diría yo que ¡qué bien estamos!.

Que quede claro que creo en los milagros, pero no en milagros programados y a la voluntad del hombre; sólo Dios sabe cómo, cuándo y porqué. Dios es amo y señor. Todos los esfuerzos por racionalizar y explicar los milagros de Dios les considero inútiles. Es imposible comprender el “modus operandi” de Dios. No sé si la jerarquía de la Iglesia pretendía un milagro de Dios, o si esperaba a que esa persona muriese de vejez, lo desconozco.

El dolor es algo inherente a la condición humana, desde el Vaticano se afirma que hemos de asimilarlo, que no hemos aprendido a vivir con él. Y en parte tienen razón. Ahora bien, ¿es humano (y mucho más, cristiano) el dolor por y para alargar una vida ad infinitum? Quizás, nos hayamos convertido en un mundo super-práctico, donde hay que conservar lo que vale y deshechar lo que no vale, incluso con las vidas humanas. Últimamente me pregunto, si no nos estaremos aferrando tanto a la razón y a la ciencia, como para no dejar paso al milagro. ¿Creemos tanto en qué esa vida no sirve, no vale, “no es vida”? ¿Lo tenemos tan claro? Y seguramente, al 99,999999% la vida de Eluana era irreversible. Ahora bien, ¿su vida era digna? ¿para quién? ¿qué entendemos por digna? Abro el debate.

Podríamos debatir sobre el conservar la vida a ultranza, quizás por miedo a la muerte o a matar, podríamos hablar si a Eluana la han matado o ya estaba muerta. Por cierto, ¿por qué se habla del derecho a una vida digna, cuando se debería decir el derecho a una muerte digna? Si es que las muertes son dignas, claro.

Resumiendo. Doy un sí rotundo y en mayúsculas a la vida. Y a la vida entendida no sólo en cuanto a lo físico, no sólo encerrada en el cuerpo. Seguramente haya muchos casos de personas encarceladas en su cuerpo y sin embargo libres en su alma.

Doy un no a un prolongamiento de la vida del cuerpo humano (distanasia) sin sentido, cuyo único fin es la negación de la muerte a toda costa.

Que Dios nos ayude a comprender nuestra naturaleza humana y divina.

P.D.: Animo a escribir sobre el tema. A mí, me plantea muchas dudas y según iba escribiendo, me iban surgiendo más en mi cabeza. Creía tener ideas claras al principio y al final he navegado en un mar de dudas, pero sin dudas no se crece. Gracias a ‘El Hierro y el Azúcar‘ por abrir brecha y plantear este debate.

Probablemente…


Carta a los responsables de la campaña “pro-ateísmo”.

Estimados señores ateos:

Me ha llamado la atención su campaña copiada literalmente de Londres, cuyo slogan traducido al español es “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida”.

Al igual que ustedes se están expresando libremente, yo lo haré así también, intentando transmitir lo que siento y creo, aunque expresarlo con palabras sea muy difícil.

Como punto de partida, me preocupa una cosa; bueno, más que preocuparme, me remueve las entrañas el grado de insatisfacción, angustia, quemazón que han tenido que sufrir ustedes para haber llegado a este punto. Me refiero a qué angustia vital han debido de vivir: a contra-corriente, en contra de la mayoría, en contra de dogmas, en contra de la Iglesia. ¿Cómo se debe vivir estando convencido (aunque manifiesten que probablemente Dios no exista) de la ausencia de Dios cuando su mundo, y me refiero a la España de los años 40-60, está totalmente mediatizado por la Iglesia? Por que creo que sus convicciones no son fruto de estos tiempos, sino de tiempos de dictadura y opresión. O al menos quiero creer en eso.

Desconozco la situación y la historia personal de ustedes, pero sólo puedo entender la campaña desde el resentimiento que hayan podido sufrir. Y veo mucho resentimiento en esta campaña. Veamos:

Empecemos por el final: “disfruta la vida”. Lo primero que pienso es ¿ser creyente quiere decir no disfrutar de la vida? Por supuesto que no. Parece ser que los cristianos somos unos seres que vamos con el flagelo en el bolsillo, o que estamos todo el día dándonos golpes en el pecho entonando el “mea culpa”. O también que estamos encarcelados en conventos y monasterios o que orar no es disfrutar de la vida.

Pues les digo que habrá de todo “en la viña del Señor”, pero mi opinión personal es que cada uno está llamado a buscar su felicidad: unos son felices en un monasterio de clausura rezando (incluso también por ustedes, que no creen en Dios); otros encuentran la felicidad siendo uno más con los que poco tienen, con los necesitan un poco (o un mucho) de ayuda; otros son felices siendo pastores, sacerdotes, dedicando su vida a la gente que Dios pone en su camino; otros son felices siendo maestros, educadores, enseñando desde el respeto a toda creencia… Hay quien encuentra su felicidad siendo militar y para otros ser militar significa disciplina, recias normas, guerra, etc. ¿Quién es quién para opinar sobre la felicidad del otro? O como ustedes dicen ¿para opinar sobre el disfrute de la vida ajena?

La frase “deja de preocuparte” no sé por dónde cogerla. No sé si es una simple llamada al hedonismo; hecho que refuerzan con la afirmación “disfruta la vida” y es algo con lo que estoy en contra.

No sé si se refiere a “no te preocupes de los demás y ni de nada, preocúpate sólo de tí mismo”. A lo que también estoy en contra.

O si es más bien “olvídate de dogmas, normas y obligaciones, lo que tú creas es lo que vale”. Aquí ya, hay que matizar. Sobre la ausencia de normas, no tengo nada que decir ¿qué sería de nuestra sociedad sin normas, sin deberes? ¿Son ustedes anarquistas?. Ahora bien, aquí ya estamos hablando de libertad (en el fondo toda la campaña está basada en la libertad de creencia). Efectivamente cada uno es dueño y señor de lo que cree, ¡faltaría más! Lo que pasa es que si tu eres cristiano, lo eres libremente y eso conlleva a aceptar y consolidar unas creencias, forjadas en la experiencia de Dios de mucha gente y desde mucho tiempo atrás. Salvando las enormes distancias, y que todo el mundo entienda por dónde voy: es como si uno eligiera formar parte de la comisión de festejos de un pueblo, eso le compromete a una serie de compromisos, (valga la rubundancia). Pero esos compromisos, han sido elegidos voluntariamente, nadie le ha obligado a “apuntarse”. Y esos compromisos son vistos como algo necesario. No sé si me entienden por dónde quiero ir.

Vayamos por último a su estandarte: “Probablemente Dios no exista”. Estoy completamente de acuerdo con ustedes; al igual que estoy con el que el que afirme “Probablemente Dios exista”.

Miren ustedes, les agradezco su forma de enfocar la campaña. Siendo ateos, podrían haber dicho “Dios no existe”, como así creen ustedes. Pero han preferido ser algo más astutos (ganando así mayor clientela) y también han sido más respetuosos, y en este sentido les aplaudo.

No voy a entrar aquí a defender o desmentir si Dios existe o no. Igual de razón tengo yo al afirmar que sí; que ustedes, que dicen que no. Ni el mismísimo San Agustín les podría llevar la contraria. Lo bueno (o malo) que tiene la fe, o al menos así lo entiendo yo, es que se basa en gran medida en experiencias personales, en “fiarse”, y ese “fiarse” es algo personal. Algo tan difícil como explicar el amor entre dos personas.

Para explicarme mejor, y nunca para intentar convencerles, les hago la siguiente pregunta: si va usted caminando ¿quién le asegura que el suelo no se hundirá al siguiente paso? Me dirá usted que es probablemente imposible que esto suceda, y me dirá que ha dado 100, 500, 2.000 pasos antes y que esto no ha sucedido. Si va más allá, me pasará un informe geológico, geográfico y edafológico y me documentará que nunca se ha producido ningún tipo de derrumbamiento ese tipo de suelo. Y me podrá dar mil razones más, y sin embargo, sus conclusiones nunca darán por descartado que el suelo se hunda al siguiente paso, porque su estudio está basado en experiencias, en una lógica aplicada y basada en experiencias.

Bueno, pues creer en Dios supone partir de analizar experiencias a la luz de la fe y del evangelio; y por mucho que le diga yo a usted, nunca le podré afirmar categóricamente que Dios existe. Usted dice que “Probablemente Dios no exista”, yo le digo “o sí”.

Para terminar, he de decir que no tengo nada en contra de ustedes como creo haber demostrado hasta ahora, ni por ser ateos, ni por ser librepensadores (espero que algún día me aclaren qué es eso).

Incluso voy más allá, si ustedes están comprometidos con su causa, imagino que prestarán ayuda y acompañarán personalmente a las personas que se adhieran a su causa. Dicho de otra manera, ayudarán personalmente a ser felices, o como dice su slogan “a disfrutar de la vida”, a cada uno de los que quieran acompañarles en su fin. Si es así, he de decirles que actuarán como buenos cristianos, cosa que me congratula. ¿Qué hay más gozoso que ayudar al prójimo a encontrar su felicidad? Aunque sea para apartarle de Dios, (o de lo que ustedes creen que es Dios), fíjense.

Déjenme que también yo desde mi libertad les haga las siguientes preguntas:

¿Verdad que su campaña no está dirigida contra nada ni contra nadie? ¿Verdad que su campaña no quiere ofender a nadie? ¿Verdad que en su campaña no hay otros “probablemente” encubiertos?. Déjenme que desde mi libertad piense mal, a lo mejor acierto:

“Probablemente la Iglesia sea una institución anticuada. Apostate y sea feliz”.

“Probablemente yo que soy ateo soy más feliz que usted que pierde su tiempo en ir a la iglesia”

“Probablemente soy más coherente que usted. Creo en lo que quiero. No creo en lo que me imponen”

“Probablemente vivo la vida más feliz que usted. Dios está lejos de mis placeres. No sabe usted lo que se pierde”

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El tiempo, o Dios ponen a cada uno en su sitio. Quizás la felicidad sea el único baremo que tenemos a mano para medir el futuro de las cosas. Ojalá el movimiento ateo tenga buena ventura con tal de conseguir la felicidad de sus simpatizantes y que no sea una moda pasajera. De momento le aseguro que el cristianismo no lo es, que tiene una dilatada historia con muchos aciertos y con enormes errores.

Que Dios les acompañe.

El cielo y la tierra


Silencio.

Mira encima de tu cabeza.

Cielo.

Inabarcable, infinito, eterno, etéreo.

Claridad y oscuridad, cierto e irreal, nublado y soleado, vacío y plagado de pequeños puntos luminosos. Todo y nada. Contraposiciones encarnadas en una misma realidad.

Los sueños habitan en el cielo.

Rumor.

Mira debajo de tus pies.

Tierra.

Concreta, inmensa, difusa, variable, enérgica, furiosa, tranquila, sosegada, hermosa, abrupta, seno de todos los colores que cabe concebir, vulnerada, ultrajada, paciente y servicial a la vez que protestona, tiritona y vomitona. Fértil, embarrada, seca, arenosa, arcillosa, pedregosa y húmeda. Madre sufridora.

Las realidades viven en la tierra.

Mírate.

Vives en el medio, atraído y sostenido por los dos. Tus suelas manchadas por el polvo, el barro, los excrementos, los residuos. Tus narices y pulmones llenos de aire, aromas, fragancias, olores.

Mírate, les necesitas. Les necesitas para vivir.

Necesitas un suelo al que aferrarte, asirte, estancarte, andar, brincar, estabilizarte. Sin el suelo, no serías.

Necesitas un aire que respirar, oler, inspirar, espirar. Sin el aire no existirías.

¡Qué gran binomio! Cielo y tierra. Tierra y cielo.

¿Qué sería de tí criatura, sin una realidad a la que aferrarte, sin un sustento vital, sin cualidades ni defectos? ¿Qué seríamos sin razón?

¿Qué sería de tí criatura, sin sueños, sin ilusiones, sin creencias, sin horizontes ni rumbos hacia donde ir? ¿Qué seríamos sin corazón?

Gracias, Dios, por darnos estos dos principios vitales.

¡Regalos!


Últimamente he recibido muchos regalos. Y ¿a quién no le hace ilusión recibir regalos? Aún aunque sean regalos innecesarios, y la mayoría lo son, es muy grato recibir regalos. ¿Y qué me decís de la ilusión que hace regalar algo a alguien que sábes que le vas a alegrar? Aunque sea sólo por el hecho de que te acuerdas de esa persona. La verdad es que es una verdadera alegría regalar y recibir regalos, quizás porque sean pequeñas dosis de amor tangible. Ese amor que a veces necesitamos transmitir y comunicar como la vida que nos corre por dentro; y también ese amor que también nos viene bien recibir de vez en cuando, al igual que una caricia o un beso. Pues eso.

El caso es que regalos haberlos “haylos” y de muchos tipos. Les hay que se pueden comer, leer, ver, disfrutar, vestir y vivir. Les hay para cada persona y para cada situación. Les hay caros, baratos e incalculables. Les hay por compromiso y por necesidad. Les hay esperados e inesperados. Y al final, la experiencia me dice que los más bonitos son los que te hacen felices a más largo plazo.

Y hay pocas experiencias tan bonitas como la de recibir un regalo por sorpresa, sin esperarlo. Un regalo sin compromiso. ¿Qué hay más bonito que tener algo o vivir una experiencia que no esperabas antes?

Este fin de semana ha sido un verdadero regalo para mí. Todo un regalo de Dios. Para los que no crean en Dios, dirán que me lo he buscado yo, que yo me lo he planeado, que gracias a mis amigos me lo he pasado bien, que nadie discute que el paisaje verde de Cantabria y una bonita playa es eso, bonito, que a buen tiempo, buena cara… Y también tendrán razón, porque simplemente era eso.

Pero para mí es algo más. Es todo un regalazo. Sabía a dónde iba y sin embargo lo que he recibido no me lo esperaba. Todo ha calado más hondo en mí. Ha sido un soplo de aire con aroma a eucalipto y brisa todo ello aliñado con una buena dosis de hermandad y cariño.

Playita de Cantabria (12.07.08)

Ahora sólo me queda decir una cosa. Gracias.