El Toro de la Vega


Hoy se celebra en Tordesillas (Valladolid) el famoso Toro de la Vega, dentro de las Fiestas de Nuestra Señora de la Peña. El festejo consiste en realizar un encierro, con un único toro, partiendo de las calles del pueblo, cruzando el puente sobre el Duero hasta conducirle a la vega, donde da comienzo el torneo. La finalidad de dicho torneo es dar la muerte al toro por parte de los mozos contendientes con una lanza -bien a pie, bien montados a caballo-, antes de que el astado salga de unos límites establecidos que le asegurarían el indulto.

Durante las últimas décadas, y especialmente en los últimos años, la polémica se ha visto acrecentada en torno a este festejo taurino; ya que los defensores del evento -principalmente tordesillanos y amantes del mundo taurino- se ven acosados por los antitaurinos y partidos políticos en defensa de los animales, que protestan más o menos enérgicamente en pro de la defensa de la vida animal.

El meollo central de la cuestión es el sufrimiento del animal y el estrés y el maltrato que sufre hasta ser llevado a su muerte -en el caso de producirse-. Leyendo a veterinarios, afirman que el sufrimiento que el animal sufre es grande. Desde mi simple -y compleja- condición humana, he de decir que la muerte siempre conlleva un fin de la vida y que producida -la muerte- de este modo artificial, desproporcionada, violenta, no puede ser sino nada menos que traumática.

Sin embargo, sí me atrevo a expresarme sobre la necesidad y la conveniencia de esta muerte. ¿Cuáles son los motivos que llevan a este ritual taurino? Fundamentalmente tres: la defensa de la tradición popular, la defensa del arte de la tauromaquia, y la diversión y el disfrute humano.

A). Soy el primero que ama las tradiciones, y más aún las de mi tierra castellana; pero esta defensa de las tradiciones, que son las que dan identidad, cultura y autoestima al pueblo, debe ir de la mano con la reflexión del sentido de las mismas. No debemos caer en la defensa a ultranza de las tradiciones únicamente por ser eso, tradiciones. Ni se debe ver en los que dudan o protestan de las mismas, como enemigos acérrimos de la cultura popular, ni del terruño. (Sobre esto hablaré más adelante). Estoy absolutamente convencido de que los defensores de la vida animal no quieren abolir, ni destruir la rica historia de Tordesillas, ni sus festejos, ni sus tradiciones. Un ejemplo de la evolución de las tradiciones en este sentido, se produjo en el zamorano Manganeses de la Polvorosa, donde hasta 2002 se tiraba una cabra del campanario parroquial por las fiesta de San Vicente, ese año se prohibió (no sin la protesta popular).

B). Sobre la defensa del arte de la tauromaquia, he de reconocer que la tauromaquia es un arte. Un arte con unos componentes históricos, estéticos e identitarios muy grandes. En la tauromaquia se reconoce a una España añeja, cañí (como titula uno de los pasodobles) y para algunos, una España fetén, de pura raza. Un arte con una intrahistoria muy interesante y bien entrelazada con lo que significa lo masculino y lo femenino y el baile/lucha entre el hombre y el animal. No es mi intención dudar de la riqueza de la tauromaquia y lo que significa para España, ni siquiera dudar de que sea un arte. Sin embargo, he de decir que no porque sea arte, su fin último esté legitimado.

C). Y por último, queda la diversión y el disfrute humano como motivos para que los festejos taurinos (no solo el Toro de la Vega) sigan llevándose adelante. Indudablemente la adrenalina que supone la lucha de tú a tú con un animal capaz de matar, y el “juego” con el peligro y la muerte desempeña un papel muy importante en el festejo. Quizás no haya ningún otro divertimento en el que cualquiera pueda enfrentarse a la muerte cara a cara de esta manera. Es un reclamo a la liberación de adrenalina humana, como lo son los deportes de riesgo, o las atracciones de feria; pero en ellos no entra en juego la vida de un animal.

Como resumen a estos tres puntos, concluyo que la muerte del animal es absolutamente prescindible, como lo es el trance previo a la misma y como es el divertimiento que provoca el evento en sí. Y esto, aunque vaya en detrimento de la tradición, del arte de la tauromaquia y del disfrute humano; no vale lo suficiente como para seguir manteniendo este festejo a cualquier costa. No es necesario matar a un animal de esa manera (no es con un disparo en la frente, precisamente) para continuar con una tradición, ni para perder la riqueza de la tauromaquia, ni para seguir divirtiéndose.

Y además, pero no por ello debemos sentirnos con el poder de jugar con la vida; o mejor dicho, con la muerte animal, porque tengamos la potestad para hacerlo. Pues no solo tenemos poder para acabar de forma cruel con la vida -los nazis fueron muy creativos al respecto-, sino también estamos dotados de corazón y cabeza para ser lo más justos posibles tanto con el mundo animal, como con la Tierra en la que habitamos. pero esto ya es otro problema. El mozo lancero que porta el rabo del toro como trofeo y que es aclamado popularmente, representa fielmente ese triunfo y dominio del “poderío” humano sobre la naturaleza. Tan abominable es la muerte cruel, como el pavoneo del mozo, como el clamor popular que ensalza la hombría que ha hecho.

Sin embargo, creo que en esta problemática, tan polemizada y amplificada (interesadamente porque interesa, porque vende) por los medios de comunicación, merece la pena esforzarse por contemplar el problema desde una perspectiva mesurada. Por un lado, porque el empleo de la violencia, de los exabruptos, deslegitima los argumentos de quien los utiliza. Y desde un punto de vista más global, porque es necesario ponderar la vida humana y la vida animal.

La vida de un animal, no es más válida que la de una persona. Por supuesto que la vida de “Rompesuelas” no vale más que la de cualquier ser humano. Por supuesto que la defensa de las vidas animales no vale más que la defensa por las vidas humanas. Pero sin embargo, al igual que se defiende, trabaja y protesta por las injusticias que sufren tantos miles de personas, no se debe cejar en defender también la vida animal. No porque una causa mayor siga abierta, se debe renunciar a defender esta causa, que es igual de lícita.

La sensibilidad para sentir el sufrimiento animal no es don que posean todas las personas. Y ese sentimiento tan visceral, quizás haya llevado a protestar de forma incorrecta y violenta a los antitaurinos a lo largo de las últimas décadas. No creo que esa sea la forma correcta de defender el derecho a la vida animal. Y por el contrario, el aferrarse a la tradición del “se ha hecho así toda la vida” ante los ataques de los antitaurinos, tampoco es la mejor forma de defenderse.

Vuelvo al tema de la perspectiva: es muy difícil que un alcalde de Tordesillas, sea del signo político que sea, logre suprimir esta fiesta, porque será difícil que carezca de la perspectiva necesaria para afrontar este problema y nunca se va a poner en contra de la mayoría del pueblo. Debe ser a nivel autonómico, o mejor nacional (pues el de Tordesillas no es el único caso de maltrato animal de España), donde se establezca el debate necesario para que se ajusten las leyes tanto al derecho de la vida animal, como al derecho a mantener la tradición y a no perder la esencia del festejo. Mientras el Toro de la Vega sea legal, los tordesillanos estarán en su derecho de defenderlo. Aunque, que sea legal, no quiere decir que sea mínimamente racional, ni ético lo que se hace con el animal.

Espero que 2015 haya sido el último año en que se haya “celebrado” el Toro de la Vega.

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La disputa por la pregonera


Al final voy a tener que escribir sobre esta presunta polémica. Al pan, pan y al vino, vino. Aquí el único problema es que hay muchas ganas. Muchas ganas de aprovechar la mínima para atacar. Hay un sector del periodismo, y de la sociedad, que le tiene ganas a la iglesia y muy en concreto a la jerarquía. Y si encima lo aderezamos con cuestiones políticas, pue tenemos un excelente microclima para que crezcan hongos.

A parte de esto, la realidad, o lo que se asemeja a ella es algo parecido a esto: el arzobispo Ricardo Blázquez ha mostrado cierta objección a la forma en que Soraya Sáenz de Santamaría ha sido la elegida para dar el Pregón de la Semana Santa. Y además se ha preguntado si es la persona idónea para dar ese pregón.

Sobre lo primero, pues decir que el proceso de elección parece que lleva siendo así desde hace algo así como 15 años, donde el alcalde de la ciudad elige (se supone que entre una terna) al candidato más apropiado; es lo que tiene la Semana Santa, al ser un evento turístico, social, cultural, patrimonial y religioso.

Y sobre lo segundo, que es donde los que tienen ganas han encontrado la carnaza donde incar el diente; que es el tema de la idoneidad de la vallisoletana Sáenz de Santamaría como pregonera de la Semana Santa. Parece que su estado civil es lo que ha desatado la polémica, (para algunos). Lo fácil, es decir que un obispo no quiere que una persona de un pregón por su estado civil. A lo que se añade la circunstancia que tal pregón se da en la sede catedralicia ante el arzobispo.

Ante esto, yo estoy de acuerdo con mi obispo. Me cuestiono si esta forma de elegir el pregonero, es la ideal; y me cuestiono si lo que transmite con su persona Soraya Sáenz de Santamaría es lo que quiere transmitir Valladolid y su Semana Santa. Doy por sentado que se la ha elegido por su capacidad, su currículum y por el “tirón” mediático – también necesario- que necesita un evento de este calado. De lo que estoy seguro es que habría otras personas que podrían pregonar mucho mejor un testimonio personal de lo que significa la Pascua, que creo que en el fondo es lo que dice D. Ricardo.

Permíteme rizar el rizo, por si esto fuera poco, hay otros políticos que intentan sacar réditos basados en falacias; y hablo de Carmen (o Carme, depende de la región) Chacón: “Ni comparto ni comprendo el ataque del arzobispo de Valladolid contra la vicepresidenta”. Parece que la que no comprende es ella, que de ataque nada.

Y enlazo esta polémica falsa con algo que no viene muy a cuento y que lo lanzo como reflexión: ¿Por qué en las recientes series pseudo-históricas el papel que ejerce el obispo/cardenal es el del malo malísimo?.

Recomiendo leer el enlace de Religión Digital para tener una visión más actual de la presunta polémica.

Japón sigue existiendo


Han pasado ya más de cuatro meses desde que Japón sufrió el terremoto mas duro de su historia -desde que se tienen datos-. Pretendo dar información y hacer reflexionar sobre las consecuencias de esta catástrofe natural y humana.

Como sabemos, el fuerte terremoto de 9,0 grados, provocó dos consecuencias que fueron devastadoras para la población nipona. Una de causa natural e instantánea y de terroríficas dimensiones: el tsunami. Y la otra, a causa de las anteriores: la catástrofe nuclear sufrida principalmente en la planta de Fukushima Daiichi.

Tenemos un margen histórico de más de cien días para poder evaluar lo que sucedió en esa fecha que se está convirtiendo en tabú para el mundo desarrollado. Este margen de tiempo nos permite tomar cierta distancia para juzgar un poco mejor lo que pasó y sus consecuencias. Es un período corto de tiempo, aunque para los japoneses seguro que ha sido muy largo. Desde nuestra distancia geográfica y cultural, quedan ya muy lejanos aquellos días de escuchar palabras como Fukushima, milisievert, tsunami, becquerelio, estroncio o medidor geiger.

¿Y los medios de comunicación? ¿Hace cuánto que no escuchas algo de Japón? Ya parece que hemos pasado página, aquello ya pasó. ¡Pobre gente! Eso pensamos. Desde nuestra seguridad geológica. Desde nuestra distancia geográfica. Desde nuestras diferencias culturales. Lo que recibimos del mundo, nos llega a través de la pantalla de la tele, o de las ondas herzianas (como se decía antes), o de los portales de información. Quizás necesitemos (demandamos) que todos los días nos den una noticia nueva: no-se-qué-político ha criticado al del bando contrario, famosete-de-poca-monta rompe su relación con actriz-de-tres-al-cuarto, entrenador-showman critica a los árbitros, equipo-todopoderoso ficha a amago-de-futbolista…

Pero… ¿eso es importante? ¿Necesitamos esas noticias o nos hemos acostumbrado a necesitarlas? ¿Realmente nos importan esas noticias o han hecho que nos importen? Sin embargo, en el mundo siguen pasando muchas cosas y tan importantes que afectan a miles y millones de personas. Por poner un ejemplo, enlazo un vídeo que he encontrado sin rebuscar mucho en la red:

A día de hoy, obtener información entendible de lo ocurrido en Japón para un ciudadano normal y corriente se convierte en una misión casi imposible. Por poner un ejemplo, el CSN (Consejo de Seguridad Nuclear, de España) ha redactado su último comunicado sobre Fukushima el 4 de mayo. Además, los periódicos de tirada nacional tienden a comunicar las noticias dependiendo de su posicionamiento pro o antinuclear. Aún así, he podido deducir algunos datos comparando fuentes, intentando ser lo más objetivo posible.

Los datos

Vuelvo a Japón. Vuelvo a Fukushima. A día de hoy, el grifo radiactivo sigue abierto; de hecho, el pasado 4 de junio se registró el nivel más alto de radiactividad medido hasta el momento. TEPCO, la compañía japonesa que gestiona la central, ha declarado que tardarán entre 6 y 9 meses en llevar los reactores a parada fría. Actualmente hay 3 reactores fuera de control. Se ha admitido la posibilidad de fugas en la vasija de algún reactor. Además tenemos 100 mil toneladas de agua altamente contaminada que no se sabe qué hacer con ellas.

Estos datos serían preocupantes en una central nuclear en pleno desierto del Gobi. Pero Fukushima, se encuentra en la orilla del mar y esto significa que se han liberado grandes cantidades de radiactividad al mar. Se han descubierto restos de estroncio en el fondo marino. Han detectado niveles medios de elementos radiactivos en las costas de Estados Unidos. El gobierno japonés ha decretado restricciones para las zonas de baño.

Y por si las consecuencias medioambientales no fueran suficientes, nos quedan las más importantes, las humanas. Después de 4 meses sigue existiendo una zona invisible de 20 kms. a la redonda de Fukushima, donde se prohíbe vivir. Además existe otra área comprendida entre los 20 y los 30 km. donde se recomienda no estar o salir si fuera posible. Un total de 124.000 personas siguen viviendo fuera de sus hogares, en instalaciones estatales, en casas de familiares o en hoteles.

El gobierno da por hecho que es inevitable vender productos contaminados, lo que repercute directamente en la alimentación de la población japonesa. Se han descubierto casos de radiación detectada en la orina de niños. Resulta difícil establecer conclusiones globales de la huella de contaminación radiológica en la población, pues se hace referencia a casos aislados y no a grupos representativos. Pero además de los daños fisiológicos, las oenegés que trabajan en la zona nos alertan de la necesidad de atención psicológica que requieren los afectados. Además se señala que se han producido un 20% más de suidicios que el mismo mes del año 2010.

Y no me quiero olvidar de los trabajadores de la central nuclear. A falta de datos precisos, parece que 2 trabajadores superaron con creces la dosis establecida, siendo probable la aparición de cáncer en sus cuerpos. Otros 6 superaron ese umbral teórico. Por no hablar de al menos un fallecido que murió al perder la consciencia mientras trabajaba. A día de hoy los trabajos de recuperación serían impensables sin la ayuda de los robots (que ni sufren, ni padecen los efectos de la radiactividad).

Soy consciente de que no he mencionado los efectos que la radiactividad (en dosis excesivas) pueden provocar en el ser humano. Enlazo aquí un informe publicado en El Mundo. Creo que no se trata de ser alarmista, pero tampoco se trata de ver las consecuencias como algo normal o que tenía que pasar.

El objetivo de este artículo, no es que te posiciones a favor o en contra de la energía nuclear, pues no abordo el tema de las energías (ventajas e inconvenientes); pero sí quiero ofrecer un punto de vista lo más humano, cercano y real (desde mi gran distancia) de lo sucedido. Creo que hay una gran desinformación de lo que sigue siendo una catástrofe: nuclear, medioambiental y sobre todo humana. No porque no sea interesante. No porque no haya medios.  Sino que es porque no interesa.

Mis juicios:

  • Desde luego tengo claro que desde un principio se intentó suavizar el tamaño de la catástrofe nuclear, un incidente -o accidente-, que sigue sin estar controlado y que las secuelas van a permanecer años y siglos en la población y en el medio ambiente. Un ejemplo de ello es que se elevara el accidente al nivel 7, el máximo, de la Escala de Accidentes Nucleares un mes después del 11 de marzo.
  • Los medios de comunicación se bambaleaban desde el sensacionalismo de una hecatombe como nunca había visto la faz de la tierra, hasta la justificación de un accidente como moneda de cambio ante el progreso y la creciente demanda de energía, es decir como un daño colateral inherente al progreso.
  • Por no decir de esa idea que permanece en lo más profundo del raciocinio humano que manifiesta que  la naturaleza se acaba vengando, en la cual la palabra culpa aparece inconscientemente ligada a la raza humana.
  • Es muy curioso como desde ese 11 de marzo todos los países, agencias y comisiones dedicadas a la energía nuclear, han realizados estudios y más estudios sobre si las centrales son seguras o suficientemente seguras. Siempre nos habían asegurado que era la energía más segura, -estoy seguro que si no hay incidentes lo es-, pero a día de hoy se asegura que no es lo suficiente.

Efectivamente el progreso conlleva sus riesgos. Y sólo cuando se evalúan friamente los pros y los contras, podremos evaluar si estamos desarrollándonos sostenidamente. En este caso los contras han sido muy graves. Y por eso, espero que las autoridades y los medios de comunicación nos permitan evaluarlo por nosotros mismos, mostrándonos lo que sucede, no ocultando información (por defender unos intereses poco éticos), no manipulando cifras y datos.

Si has llegado hasta aquí, enhorabuena.

Spanishrevolution


¡Mira que tenía parado el blog! Pero nada, al final, la cabra tira al monte y volvemos a escribir porque me gusta hacerlo. Lo que siento es que tenga que haber un movimiento como el del 15M para ello.

La verdad es que me apetece escribir sobre este tinglado que se ha montado en nuestro país; aunque sin embargo, hay miedo de hacerlo de una forma parcial y con una información sesgada. Pero aún así, creo que se merece un hueco en mi blog.

Para empezar por el principio, quiero ponerte aquí dos vídeos que exponen la causa de todo. Son para mí una muestra rápida del orígen de las protestas. Son unas charlas que dio Arcadi Oliveres (quedaros con el nombre) sobre el paro y el fraude fiscal. [El primero está en catalán, pero subtitulado al castellano].

Y en este otro, aunque se refiera a las relaciones internacionales, habla claramente del “tipo” de representantes que gobiernan las naciones.

¿Indignados? ¿O no será mejor decir ¡Despiertos!?

En mi pueblo dicen que cuando el río suena, agua lleva. Y parece que oíamos rumores de políticos corruptos, que solo quieren medrar y pensar en sí mismos; de los banqueros, que mandaban más que los propios políticos y que gracias al dinero conseguían lo que querían; de que había paro, pero críamos que los jóvenes no se esforzaban lo suficiente por conseguirlo. Pero además, sabíamos que lo que leíamos y escuchábamos en los medios de comunicación, no se ajustaba a la realidad, porque únicamente obedecía a los intereses de esa cadena y no al de reflejar lo más fidedignamente la realidad. Así que nos encontrábamos en un sueño, o una pesadilla.

Creo que el movimiento 15M o #spanishrevolution no surge de la noche a la mañana. Mejor dicho, la gente que lucha a día de hoy en las plazas de las ciudades por lo que cree, ya lo hacía antes. Ya había antes un montón de movimientos, partidos, oenegés, coordinadoras de oenegés que luchaban por un mundo y un país un poco más justo. Cada uno con sus ideologías, sus propuestas y sus métodos.

Y aparece todo éste movimiento. Quién sabe si lo lanzó algún partido político. Quién sabe cómo se gestó y con qué fines. Quizás ahora es lo de menos; el caso es que se ha abierto una Caja de Pandora. Aunque comparativamente no haya mucha gente; ¿un uno por mil de la población española está en las plazas?; es un movimiento significativo. Hay a gente que la política le interesa, hay gente que quiere proponer cambios, hay gente que denuncia lo que no le gusta, hay gente muy molesta e indignada con sus representantes. Una minoría, sí. Y son jóvenes la mayoría de ellos, que junto con los pensionistas, son los sectores más sufridores de la coyuntura socio-económica española.

Ayer estuve en la asamblea vespertina de mi ciudad. La único que no me gustó fue que la masificación provoca aborregamiento. Es decir, y por poner un ejemplo, cuando se proponía la votación de algún punto, era difícil que la gente se manifestase en contra de la propuesta, aunque así lo manifestara su rostro. Es más, tuvo que salir uno de los coordinadores para dar voz a los que no estaban muy de acuerdo (aunque él sí estuviera de acuerdo con ése punto). ¡Cuánto cuesta a la gente vencer el qué dirán!

Y lo más positivo que ví fue el espíritu de unión y de intentar recoger todas las sensibilidades. El que sea un foro, o un nuevo ágora griego en el que la gente puede hablar en la plaza de lo que le importa, escuchando, proponiendo, trabajando. Y quiero insistir en ésto último, me llamó la atención que no vi consumir bebidas en la plaza, el que estaba en la plaza, estaba o reunido, informándose, discutiendo, informando al ciudadano, debatiendo, trabajando con papeles o coordinando. Y en los bares de alrededor, también había gente hablando y debatiendo, pero como diferenciando el trabajo de la vida social. Fue una percepción mía.

Yo no sé en qué acabará ésto. Parece que la meta son las elecciones del año que viene, si no las adelantan, claro. Pero para ello se debe llegar a un manifiesto, o unas propuestas reales que llevar a quien competa. A día de hoy parece que las asambleas de la ciudades están trabajando en ésto y creo que uno de los principales problemas que tienen, es dilucidar si presentar unas propuestas concretas y quizás algo excluyentes; o en cambio realizar un consenso de mínimos primando la fuerza de la unidad sobre la inconcrección de los puntos. Pongo dos ejemplos: desde Madrid se proponen 16 propuestas concretas, aunque creo que están ampliándolas; y por otro lado, tenemos la opción de Badajoz, por ejemplo, que es menos concreta, pero mucho más abierta.

Creo que el movimiento tiene dos funciones o deberes con la ciudadanía, (pues una de sus vocaciones es la de ser un movimiento ciudadano por y para la ciudadanía):

  1. Informar a la población de sus propuestas, elaborar materiales utilizando la Universidad como fuente y la red como medio. Cursos en Centros Cívicos y Asociaciones.
  2. Denunciar y manifestarse cívica y pacíficamente en contra de las acciones con las que están en contra. Llevar a cabo acciones representativas que consigan sensibilizar a la ciudadanía de los abusos o ilegalidades que se producen en la clase política.

Desde éste blog, apoyo cibernéticamente la campaña, siempre que se respeten, escuchen y se reflejen todas las opiniones, siempre que se esté al servicio de los ciudadanos, siempre que sea democrático y siempre que sea pacífico. Todo ello aderezado de una pizca de rebeldía y de buen humor.

Por ello difundo diferentes enlaces:

El Papa y las dos Españas


Este fin de semana, hemos recibido la visita del Papa a España. Es la segunda de Benedicto XVI y en teoría no será la última. Cuando hay acontecimientos importantes, suelo leer las ediciones digitales de los periódicos de tirada nacional. Es un ejercicio recomendable.

Y parece que vivo en dos países diferentes metidos en la misma piel de toro. La creyente y la agnóstica, la cristiana y la atea, los de izquierdas y los de derechas, los nacionalistas y los nacionales, los regionalistas y los españolistas, los progres y los carcas, los homosexuales y los heterosexuales, los beatones y los modernos, la jerarquía y la iglesia de base… He visto éstas dos Españas en las imágenes que nos ha ofrecido la TVE estos dos días.

Ha habido de todo y para todos. Al igual que en las elecciones (donde nunca nadie sale perdedor), todo el mundo ha acudido a este acontecimiento para sacar las conclusiones que mejor le convienen a sus intereses. Analicen ustedes mismos el hecho desde las perspectivas de los colectivos nombrados anteriormente. Desde una cruzada contra Zapatero, hasta un diálogo entre todas las sensibilidades; desde afluencias masivas, a frialdad en el ambiente de la calle; desde una crítica al laicismo, a un análisis certero de la realidad…

Curioso y alarmante es el caso de Zapatero, capaz de ir a rezar con Obama o a Turquía y sin embargo incapaz de convivir dos días con el Papa. Entiendo que para alguien no creyente, ir a una misa no te diga nada, pero de ahí a ¡irte a Afganistán!, pues creo que hay un punto intermedio. Este fin de semana ha servido para demostrar que es Zapatero quien tiene un problema de convivencia con la jerarquía de la iglesia y no viceversa (al menos por ahora).

Vuelvo al evento. He visto múltiples Españas. Y lo que no entiendo es que se nos quiera vender que esas múltiples Españas: diferentes sensibilidades, creencias, vivencias, sexualidades, posicionamientos políticos… tengan que ser inmiscibles como el agua y el aceite (por cierto, en exceso vertido sobre el altar de la Sagrada Familia). ¡Qué difícil debe ser defender lo tuyo pero dejando al contrario espacio para defenderse!

Por cierto, maravillosa obra la Sagrada Familia, templo pintado con la luz de colores infinitos que son reflejo de la luz de Dios; con pilares inclinados, como lo es la fe de los hombres; con bóvedas de comprensión imposible, como resulta a los creyentes cuando intentamos comprender lo que está por encima nuestro; con pilares firmes, como lo son los santos y los apóstoles; con las portadas del nacimiento y de la pasión, para entrar acomprender el misterio de la fe; con torres (8 de 18) que intentar tocar lo trascendente; con la belleza como lenguaje para llegar a lo más profundo; y así un sinfín de metáforas de lo que simbolizan sus formas únicas.

 

Ave Caesar, morituri te salutant


Antes de empezar quiero explicar que el título, que pudiera ser ofensivo; está puesto en clave de sarcasmo por cómo los medios y diferentes partidos e ideologías han manejado y utilizado un caso particular, el de Eluana, para arrimar el ascua a su sardina. Quizás sería más correcto poner “los que quieren morir hablan”. Yo quiero hablar aquí no sólo de la señora Englaro, sino hacer una reflexión general sobre la eutanasia (del griego “buena muerte”).

He de confesar que me reconozco como un desconocedor (valga la redundancia) de la eutanasia y de la postura oficial argumentada de la Iglesia, aunque sí me he informado sobre sus declaraciones al respecto en los últimos días. En el caso concreto de Eluana Englaro, desconozco cómo era la vida que llevaba, pues la información cambia mucho según el medio en el que se lea, (malditos partidos e ideologías, en este caso). Para unos hasta sonreía y para otros hasta tenía llagas y sólo podía ponerse en una postura.

Además, creo que es un tema muy complejo. Afecta a muchos campos, a la moral, a la religión, a la política, a la sociedad, a la medicina, al derecho, incluso a la economía y todo ello englobado en la bioética. Y sin embargo, como seres humanos que vivimos ahora, en nuestro tiempo, tenemos la obligación de dar una solución a un determinado y eterno problema, en este caso con nombres y apellidos y en un lugar concreto: Italia ¿no había otro país?.

Yo, ciudadanito de a pie, creyente, todo esto me supera, pero también voy a dar mi opinión, me apetece. Me apetece compartir lo que yo creo al respecto.

Es una obligación y también un deber parlamentar y dialogar sobre este tema, y nunca despotricar y aferrarse como si sólo hubiese un punto de vista al problema. Probablente (otra vez esta palabra) todas las posturas al problema tengan sus aspectos positivos y negativos y seguramente no haya un único camino. Elijamos entre todos el menos malo, el camino que para cada persona sea el mejor.

Exactamente no sé cual es la finalidad de la medicina: si es evitar la muerte o que la persona tenga la mayor calidad de vida posible. A mí, y a mi familia nos han sanado, pero no sé cuales son los fines últimos de su profesión. Si hay algún médico que me quiera responder al respecto, escucharé con atención.

Por otro lado, me pregunto como aquél viejo anuncio ¿Y Dios que opinará de esto? En teoría, y por lo que he leído,  la postura la de la Iglesia es “la vida es un bien no disponible”, en palabras textuales del Papa y además se remite a las curaciones que hizo Jesús. Y lo que yo interpreto es: ¿hay que esperar a que Dios haga un milagro por esta chica? ¿por qué ella? ¿y va a salvar Dios a todos los enfermos en estado vegetal? ¿sería justo ésto?

En otra cara de este poliedro, me pregunto ¿No tiene suficiente libertad el hombre como para decidir sobre su propia vida? ¿El hombre -o persona- en el que cree la jerarquía eclesiástica es alguien contrapuesto a Dios? ¿No es verdad que Dios habita en nosotros? ¿No es verdad que nos creó a su imagen y semejanza? ¿No es verdad que nos creó libres? ¿En qué hombre creen?

Lo que quiero decir con otras palabras es que la persona es algo tan complejo es una mezcla de razón y corazón, de creencias y razonamientos, de salud y de enfermedad, de vida y de muerte… Y todo eso, lo ha creado Dios, libre, tan complejo y tan natural a la vez. Y considero que las personas también somos Dios (no tomen a la ligera esta afirmación) y que tenemos capacidad de decidir sobre la vida y la muerte. A lo largo de la historia hemos acertado y nos equivocado muchísimas veces. Y ha habido etapas de muchos aciertos y etapas de error tras error. Y estamos aquí tras siglos y milenios de existencia, y nos seguimos preguntando sobre la vida y la muerte y reflexionamos sobre ¿qué pensará Dios sobre ello?

Y lo más bonito es que toda esa historia humana, es también una historia divina. Dios ha estado en cada paso, en cada acierto y en cada error. La metáfora que se me ocurre para esta situación es como cuando un niño pequeño que quiere coger algo y antes de enfrentarse al problema le mira a su papá (abbá) para que se lo solucione -como queriendo decir “mira a ver si haces algo”- , en vez de buscar la manera de cogerlo. Y su padre, le mirará y dejará que se caiga y que a lo mejor se golpee y se vuelva a levantar para conseguir lo que quiere. Señores de blanco y púrpura, seamos adultos, asumamos nuestro poder (el de gestionar y vivir nuestras vidas) eso sí con responsabilidad; nos equivocaremos seguro, pero juntos, y siempre juntos, encontraremos la solución menos mala. Como dije antes, lo hemos muchas veces mal, pero hasta aquí hemos llegado y diría yo que ¡qué bien estamos!.

Que quede claro que creo en los milagros, pero no en milagros programados y a la voluntad del hombre; sólo Dios sabe cómo, cuándo y porqué. Dios es amo y señor. Todos los esfuerzos por racionalizar y explicar los milagros de Dios les considero inútiles. Es imposible comprender el “modus operandi” de Dios. No sé si la jerarquía de la Iglesia pretendía un milagro de Dios, o si esperaba a que esa persona muriese de vejez, lo desconozco.

El dolor es algo inherente a la condición humana, desde el Vaticano se afirma que hemos de asimilarlo, que no hemos aprendido a vivir con él. Y en parte tienen razón. Ahora bien, ¿es humano (y mucho más, cristiano) el dolor por y para alargar una vida ad infinitum? Quizás, nos hayamos convertido en un mundo super-práctico, donde hay que conservar lo que vale y deshechar lo que no vale, incluso con las vidas humanas. Últimamente me pregunto, si no nos estaremos aferrando tanto a la razón y a la ciencia, como para no dejar paso al milagro. ¿Creemos tanto en qué esa vida no sirve, no vale, “no es vida”? ¿Lo tenemos tan claro? Y seguramente, al 99,999999% la vida de Eluana era irreversible. Ahora bien, ¿su vida era digna? ¿para quién? ¿qué entendemos por digna? Abro el debate.

Podríamos debatir sobre el conservar la vida a ultranza, quizás por miedo a la muerte o a matar, podríamos hablar si a Eluana la han matado o ya estaba muerta. Por cierto, ¿por qué se habla del derecho a una vida digna, cuando se debería decir el derecho a una muerte digna? Si es que las muertes son dignas, claro.

Resumiendo. Doy un sí rotundo y en mayúsculas a la vida. Y a la vida entendida no sólo en cuanto a lo físico, no sólo encerrada en el cuerpo. Seguramente haya muchos casos de personas encarceladas en su cuerpo y sin embargo libres en su alma.

Doy un no a un prolongamiento de la vida del cuerpo humano (distanasia) sin sentido, cuyo único fin es la negación de la muerte a toda costa.

Que Dios nos ayude a comprender nuestra naturaleza humana y divina.

P.D.: Animo a escribir sobre el tema. A mí, me plantea muchas dudas y según iba escribiendo, me iban surgiendo más en mi cabeza. Creía tener ideas claras al principio y al final he navegado en un mar de dudas, pero sin dudas no se crece. Gracias a ‘El Hierro y el Azúcar‘ por abrir brecha y plantear este debate.

Probablemente…


Carta a los responsables de la campaña “pro-ateísmo”.

Estimados señores ateos:

Me ha llamado la atención su campaña copiada literalmente de Londres, cuyo slogan traducido al español es “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida”.

Al igual que ustedes se están expresando libremente, yo lo haré así también, intentando transmitir lo que siento y creo, aunque expresarlo con palabras sea muy difícil.

Como punto de partida, me preocupa una cosa; bueno, más que preocuparme, me remueve las entrañas el grado de insatisfacción, angustia, quemazón que han tenido que sufrir ustedes para haber llegado a este punto. Me refiero a qué angustia vital han debido de vivir: a contra-corriente, en contra de la mayoría, en contra de dogmas, en contra de la Iglesia. ¿Cómo se debe vivir estando convencido (aunque manifiesten que probablemente Dios no exista) de la ausencia de Dios cuando su mundo, y me refiero a la España de los años 40-60, está totalmente mediatizado por la Iglesia? Por que creo que sus convicciones no son fruto de estos tiempos, sino de tiempos de dictadura y opresión. O al menos quiero creer en eso.

Desconozco la situación y la historia personal de ustedes, pero sólo puedo entender la campaña desde el resentimiento que hayan podido sufrir. Y veo mucho resentimiento en esta campaña. Veamos:

Empecemos por el final: “disfruta la vida”. Lo primero que pienso es ¿ser creyente quiere decir no disfrutar de la vida? Por supuesto que no. Parece ser que los cristianos somos unos seres que vamos con el flagelo en el bolsillo, o que estamos todo el día dándonos golpes en el pecho entonando el “mea culpa”. O también que estamos encarcelados en conventos y monasterios o que orar no es disfrutar de la vida.

Pues les digo que habrá de todo “en la viña del Señor”, pero mi opinión personal es que cada uno está llamado a buscar su felicidad: unos son felices en un monasterio de clausura rezando (incluso también por ustedes, que no creen en Dios); otros encuentran la felicidad siendo uno más con los que poco tienen, con los necesitan un poco (o un mucho) de ayuda; otros son felices siendo pastores, sacerdotes, dedicando su vida a la gente que Dios pone en su camino; otros son felices siendo maestros, educadores, enseñando desde el respeto a toda creencia… Hay quien encuentra su felicidad siendo militar y para otros ser militar significa disciplina, recias normas, guerra, etc. ¿Quién es quién para opinar sobre la felicidad del otro? O como ustedes dicen ¿para opinar sobre el disfrute de la vida ajena?

La frase “deja de preocuparte” no sé por dónde cogerla. No sé si es una simple llamada al hedonismo; hecho que refuerzan con la afirmación “disfruta la vida” y es algo con lo que estoy en contra.

No sé si se refiere a “no te preocupes de los demás y ni de nada, preocúpate sólo de tí mismo”. A lo que también estoy en contra.

O si es más bien “olvídate de dogmas, normas y obligaciones, lo que tú creas es lo que vale”. Aquí ya, hay que matizar. Sobre la ausencia de normas, no tengo nada que decir ¿qué sería de nuestra sociedad sin normas, sin deberes? ¿Son ustedes anarquistas?. Ahora bien, aquí ya estamos hablando de libertad (en el fondo toda la campaña está basada en la libertad de creencia). Efectivamente cada uno es dueño y señor de lo que cree, ¡faltaría más! Lo que pasa es que si tu eres cristiano, lo eres libremente y eso conlleva a aceptar y consolidar unas creencias, forjadas en la experiencia de Dios de mucha gente y desde mucho tiempo atrás. Salvando las enormes distancias, y que todo el mundo entienda por dónde voy: es como si uno eligiera formar parte de la comisión de festejos de un pueblo, eso le compromete a una serie de compromisos, (valga la rubundancia). Pero esos compromisos, han sido elegidos voluntariamente, nadie le ha obligado a “apuntarse”. Y esos compromisos son vistos como algo necesario. No sé si me entienden por dónde quiero ir.

Vayamos por último a su estandarte: “Probablemente Dios no exista”. Estoy completamente de acuerdo con ustedes; al igual que estoy con el que el que afirme “Probablemente Dios exista”.

Miren ustedes, les agradezco su forma de enfocar la campaña. Siendo ateos, podrían haber dicho “Dios no existe”, como así creen ustedes. Pero han preferido ser algo más astutos (ganando así mayor clientela) y también han sido más respetuosos, y en este sentido les aplaudo.

No voy a entrar aquí a defender o desmentir si Dios existe o no. Igual de razón tengo yo al afirmar que sí; que ustedes, que dicen que no. Ni el mismísimo San Agustín les podría llevar la contraria. Lo bueno (o malo) que tiene la fe, o al menos así lo entiendo yo, es que se basa en gran medida en experiencias personales, en “fiarse”, y ese “fiarse” es algo personal. Algo tan difícil como explicar el amor entre dos personas.

Para explicarme mejor, y nunca para intentar convencerles, les hago la siguiente pregunta: si va usted caminando ¿quién le asegura que el suelo no se hundirá al siguiente paso? Me dirá usted que es probablemente imposible que esto suceda, y me dirá que ha dado 100, 500, 2.000 pasos antes y que esto no ha sucedido. Si va más allá, me pasará un informe geológico, geográfico y edafológico y me documentará que nunca se ha producido ningún tipo de derrumbamiento ese tipo de suelo. Y me podrá dar mil razones más, y sin embargo, sus conclusiones nunca darán por descartado que el suelo se hunda al siguiente paso, porque su estudio está basado en experiencias, en una lógica aplicada y basada en experiencias.

Bueno, pues creer en Dios supone partir de analizar experiencias a la luz de la fe y del evangelio; y por mucho que le diga yo a usted, nunca le podré afirmar categóricamente que Dios existe. Usted dice que “Probablemente Dios no exista”, yo le digo “o sí”.

Para terminar, he de decir que no tengo nada en contra de ustedes como creo haber demostrado hasta ahora, ni por ser ateos, ni por ser librepensadores (espero que algún día me aclaren qué es eso).

Incluso voy más allá, si ustedes están comprometidos con su causa, imagino que prestarán ayuda y acompañarán personalmente a las personas que se adhieran a su causa. Dicho de otra manera, ayudarán personalmente a ser felices, o como dice su slogan “a disfrutar de la vida”, a cada uno de los que quieran acompañarles en su fin. Si es así, he de decirles que actuarán como buenos cristianos, cosa que me congratula. ¿Qué hay más gozoso que ayudar al prójimo a encontrar su felicidad? Aunque sea para apartarle de Dios, (o de lo que ustedes creen que es Dios), fíjense.

Déjenme que también yo desde mi libertad les haga las siguientes preguntas:

¿Verdad que su campaña no está dirigida contra nada ni contra nadie? ¿Verdad que su campaña no quiere ofender a nadie? ¿Verdad que en su campaña no hay otros “probablemente” encubiertos?. Déjenme que desde mi libertad piense mal, a lo mejor acierto:

“Probablemente la Iglesia sea una institución anticuada. Apostate y sea feliz”.

“Probablemente yo que soy ateo soy más feliz que usted que pierde su tiempo en ir a la iglesia”

“Probablemente soy más coherente que usted. Creo en lo que quiero. No creo en lo que me imponen”

“Probablemente vivo la vida más feliz que usted. Dios está lejos de mis placeres. No sabe usted lo que se pierde”

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El tiempo, o Dios ponen a cada uno en su sitio. Quizás la felicidad sea el único baremo que tenemos a mano para medir el futuro de las cosas. Ojalá el movimiento ateo tenga buena ventura con tal de conseguir la felicidad de sus simpatizantes y que no sea una moda pasajera. De momento le aseguro que el cristianismo no lo es, que tiene una dilatada historia con muchos aciertos y con enormes errores.

Que Dios les acompañe.