You are currently browsing the tag archive for the 'chiki-chiki' tag.
Creo que ayer asistimos a uno de los hechos que permanecerán a través de los años en el subconsciente colectivo de los españoles. A la machada de los doce goles a Malta, a las desternillantes carcajadas de la empanadilla de “Encalna”, sumaremos el brikindans, el crusaíto, el maiquelyason y el robocop.
¿Quién le iba a decir a un españolito de a pie de los años 70, que un señor disfrazado de yo-que-se-qué, con acento argentino, se iba a pasear por la Yugoeslavia (como se diría entonces), representando a España en la gala de Eurovisión, pronunciando palabras impronunciables y acompañado de unas bailarinas que se caían cada dos por tres?
¿Quién le iba a decir que no quedó el último, ni si quiera de los últimos, pues quedaron 9 países detrás de él?
Y para más inri, ¿quién le iba a decir, que había sido elegido y apoyado mediante votación popular por un buen número de españoles?
Pensaría que nos habríamos vuelto locos, que Eurovisión no es lo que era antes, que en qué se habría convertido este festival tan importante. Lo que seguro que no le habría extrañado es que Andorra nos diera 12 puntos y que Portugal y Francia 8 y 10.
Y la verdad es que yo no sabría cómo explicarle el cómo hemos llegado a este punto. Por un lado le diría que hemos llevado nuestra capacidad para el chiste y la juerga bastante o demasiado lejos. También se le podría explicar que ha sido una especie de boicot hacia un festival que ya no levanta las pasiones de antes. Y también se le podría decir que en estos días, buscar la novedad y lo novedoso y ser el primero en hacer ciertas cosas, te puede dar fama, nombre y dinero.
Y probablemente, lo que ha ocurrido estos días con Eurovisión y el fenómeno de dibujos animados que es Rodolfo Chikilicuatre, haya sido un poco de todo. Y estoy absolutamente en contra de un festival totalmente amañado, donde si eres un país con vecinos, recibirás más de un 12 y si tienes pocos, confórmate con lo que te caiga. No estoy de acuerdo con un festival en el que se sabe con anterioridad quienes son los que tienen más opciones de ganar o quienes van a estar en el candelero, sin juzgar su talento. Aquí podéis ver la teoría de la conspiración según Público:

De la misma forma creo que Bosnia, Francia y España, deberían haber quedado los últimos y no Reino Unido, que tenía una canción muy festivalera. A cada uno lo suyo.
El caso es que yo mismo hacía muchos años que no me reunía con mis amigos y mi familia para ver Eurovisión y ayer lo hice. Y también hacía años, que tanto abuelos, como niños pequeños, coreaban juntos un himno que les uniera:
1. El breikindans
2. El crusaíto
3. El maiquelyason
4. El robocop
En una noche tan importante para la historia reciente de nuestro país, voy a cometer la enorme frivolidad de escribir unas líneas sobre el personaje Rodolfo Chikilicuatre y su canción “Baila el Chikichiki”.
Anoche me dio por pensar porqué este fenómeno (en cuanto en lo mediático y no en lo musical), ganó en esta alegoría de la democracia que fue la elección de una canción para ir a Eurovisión.
Y quizás lo del Chikilicuatre, sea una metáfora de lo que es la democracia, para lo bueno y para lo malo.
Todo hay que decirlo, la canción es supermarchosa y a mí personalmente, me gusta. El personajillo, friqui buenafuentiano por excelencia, le aporta otro tanto a la candidatura; pero estaréis conmigo que si este fenómeno mediático no sale del programa de Buenafuente, no recibe ni tres votos. Bueno, sí dos de las bailarinas y el suyo propio.
Y aquí llega el debate. ¿Cómo se puede impedir (y creo que ayer lo intentaron), que este hombre represente a España en Eurovisión? ¿Es que a caso nos representa mejor que alguno de sus oponentes? Qué es más importante ¿la imagen o las horas de trabajo y arte que hay detrás?
Al final, el pueblo (sabio por principio), eligió.
Eligió, y prefirió seguir una broma, antes que dar alguna posibilidad de futuro a algún joven artista. Prefirió dar más fama a alguien que no la necesitaba y que tiene el futuro medio resuelto a alguien que se esforzó por darse a conocer con los talentos que tiene. Prefirió continuar con el show aun sabiendo que esa canción no era la más adecuada, ni mucho menos para el festival. En definitiva, prefiririó continuar riendo antes que pararse a pensar de sus consecuencias.
Espero que en estos momentos de resultados electorales, (y llevamos 17 minutos de escrutinios) muestren a un pueblo que se haya tomado la molestia de pensar qué quiere para su país y no se haya fijado sólo si Zapatero o Rajoy llevaran la chaqueta desabrochada en el debate.
¡Viva la democracia!
(Para bien y para mal)



Últimos reflejos ajenos