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Todo surgió esta mañana, cuando escuchaba un programa de radio y donde un escritor explicaba un poco por encima curiosidades sobre las catedrales; y esa fue la chispa que prendió el volver a escribir en el blog después de unas pequeñas y merecidas vacaciones.
En el fondo lo que le da sentido a una catedral es eso, la cátedra; dicho de modo algo estricto y vulgar, el lugar donde apoya sus posaderas el señor obispo u arzobispo en el caso de la diócesis de Val
ladolid. Ya sé que una cátedra es mucho más que un asiento o una silla, pero pensaba en lo que se han llegado a convertir esas majestuosas fábricas que todos conocemos. ¡Qué cantidad de cosas hemos ido añadiendo alrededor de esa cátedra, a lo largo de los años!
En el fondo, una catedral es como una cereza: lo importante, lo que le da nombre, lo que es su esencia, lo que la permite nacer, crecer y ser, es su centro, su cátedra, su sede. Lo que hay en su alrededor es lo jugoso, lo fácil de digerir, lo colorido, lo oloroso.
Pero también, quería hablar de mis experiencias con las catedrales, algo que no cabe en un artículo, pero de lo que quiero hablar. He estado en bastantes; y de hecho, siempre que llego a una nueva ciudad me pregunto dónde estará la catedral, cómo será por dentro, etc. Como decía, he estado en bastantes: románicas, góticas, renacentistas, acabadas (aunque tengo la sensación que ninguna catedral lo está), inacabadas, bellas, menos bellas, solitarias, abarrotadas, más grandes, más pequeñas… Pero siempre hay algo que me ha llamado la atención en la mayoría de ellas, el cómo se ha intentado hacer lo mejor y más bello en ese edificio.
Podremos judgar si es cristiano o no la acumulación y permisividad por parte del cabildo de turno por tenencia masiva de artículos de lujo y si esa tenencia está justificada por la belleza de esos objetos. Pero yo prefiero quedarme con la otra cara, con que las catedrales son los lugares de los sueños, el sueño de estar más cerca de Dios, el sueño de sobrecoger al corazón, el sueño de rozar el cielo, el sueño de convertir la atmósfera en luz y color, el sueño de convertir el aire en aroma purificador…
También podríamos criticar el excesivo protagonismo que adquieren los celebrantes en su interior, y sin embargo prefiero observar el como en su interior conviven, como en pocos sitios de la ciudad miembros de alta alcurnia con necesitados (no hay catedral sin su “pobre” en la puerta); foráneos con lugareños; viejecitas con jóvenes y niños; solteros (los curas lo son también) con casados o a punto de casarse; creyentes-casi-fanáticos con ateos; incluso hasta vivos con muertos.
Si tienes una catedral al lado, aprovéchala.
Esto de internet y la blogosfera, tiene unas posibilidades enormes, y a veces te da sorpresas agradables. Sorpresas como que la gente te pueda conocer. Sorpresas como que podamos hablar tranquila y racionalmente sobre cosas que nos preocupan y que nos gustan como es el arte. Cosas que pasan.
He tenido el gusto de conocer…. Perdón, perdón…. He tenido el gusto de ser conocido por Marga Dirube, una pintora dispuesta a sacar y compartir parte de su proceso creativo, toda una suerte para los que nos preocupa esta cosa llamada arte.
Estamos manteniendo un debate, compartiendo diversos puntos de vista, argumentándolos, sobre la problemática del arte contemporáneo actual; así que emplazo esta serie dedicada al arte contemporáneo iniciada unos meses atrás, a su blog http://margadirube.wordpress.com/
Allí, nos vemos.
Lo habíamos dejado en: “El arte reside en los ojos que lo ven y no en las manos de quien lo hace”.
Aunque no me habeis hecho preguntas, intentaré responder lo que a mí me sugiere esta pregunta.
Pues está bien claro, que el objeto u obra o como lo queramos llamar, no es arte porque a un señor se le haya ocurrido hacerlo, sino porque a alguien (tú o yo o un museo) cree que eso es arte.
Y dirás, ¡pues vaya! ¿a quién se le habrá ocurrido ésto? ¿porqué es ésto así?
Como sabéis la historia del arte es larga y azarosa y sobre todo la de los últimos 150 años. Lo contaré de la forma más breve posible. El caso es que nuestros amigos los impresionistas (Monet, Renoir, Degas…) estaban hasta las narices de que les echaran del Salón Oficial de la Academia de París. Algo así como quien va a Tú si que vales o a Operación Trinfo y le echan siempre sabiendo que lo que haces vale. Pues lo mismo. Y entonces se organizaron y montaron su propio chiringuito en el estudio de un fotógrafo, donde enseñaban sus rompedoras, frescas y atrevidas pinturas al mundo entero; corría el año 1874.
Curiosamente si hoy estudiamos la historia de la pintura francesa del siglo XIX, en los libros de texto no aparecen los pintores académicos, sino estos revolucionarios de la pintura que hoy en día han pasado a la historia como genios.
Tanto su forma de hacer totalmente rupturista, como por la forma en la que se dieron a conocer, fueron un hito para la historia del arte de la posteridad, en la que nos encontramos hoy en día. El arte, la expresión, se saltaba los límites convencionales que le constreñían. El arte, dio un paso hacia su propia libertad, para que fuera valorado por lo que es y no por quien lo hace ni para quién lo hace.
Otro ejemplo del rupturismo que plantean los artistas es la famosa fuente de Marcel Duchamp. Vayamos por partes. En realidad, no era una fuente, sino un urinario de pared de los que podemos encontrar en cualquier establecimiento público para hacer nuestras necesidades. Creo que vais entendiendo lo del rupturismo ¿no? Yo creo que lo que pretende este ¿artista? es hacer pensar a los demás qué es arte y qué no. Pongámonos en la mentalidad de la sociedad francesa de 1917… pero, ¿qué es ésto?, ¿qué ordinariez?. ¿Hay algún objeto más repugnante que un urinario? ¿porqué escribe la fecha y lo firma? ¿porqué está colocado de esta forma? Veis por dónde van los tiros.
Un último ejemplo de esta evolución del arte hacia el arte actual podría ser Andy Warhol; seguro que os suena, el de las serigrafías de Marilyn Monroe de vivos y estridentes colores. Bueno, pues a este buen señor se le ocurrió en 1962 algo parecido a Marcel Duchamp. Pintó 32 latas de sopa idénticas a sus originales. La exposición era como ir al supermercado, todo lleno de latas de sopa. Algo totalmente cotidiano, era como si ahora pusieran una exposición toda de cajas de leche o de tomate frito. Warhol dijo: “un grupo de pintores ha llegado a la conclusión común de que las más banales e incluso vulgares trampas de la civilización moderna pueden, al transportarse al lienzo, convertirse en Arte”.
Y así hemos llegado a nuestros días. Os podría poner algún ejemplo más, pero creo que estos tres son representativos de los pasos que ha ido dando esta multidisciplina hacia su ¿libertad?, ¿independencia?.
Continuaremos otro día, os dejo que penseis en nuestra frase:
El arte reside en los ojos que lo ven y no en las manos de quien lo hace.
Que aproveche.
Es hora de meterme en algún charco que otro y seguramente algunos de vosotros (o todos) no estéis de acuerdo conmigo; de eso se trata.
Para mí el arte contemporáneo puede ser todo y no ser nada.
Me explico, cualquier cosa puede ser arte, desde un lata de sardinas (con su olor, vacía, llena, a medias…), unos hierros “arrebujados” (torcidos, rectos, oxidados, limpios, de acero, de bronce, en el suelo, o suspendidos en el aire…), un lienzo (pintado, sin pintar, rasgado, monocromo, con perspectiva, naturalista, abstracto, con un retrato…), un audiovisual o una película (un documental, algo surrealista, hecho por ordenador…) e incluso un espacio puede ser una obra de arte.
A lo que os preguntaréis varias cosas: ¿Esto es Arte? ¿Todo es Arte? ¿Porqué está ésto en un museo o sala de exposiciones? ¿Me están tomando el pelo? e incluso os preguntaréis ¿Qué me quiere decir el “artista” o la “obra”?
Y creo que parte del gran fracaso del arte contemporáneo en nuestra sociedad está motivado porque ni los museos, ni los que estamos un poquito más cerca del arte y hemos respondido (a nuestra manera) estas preguntas, hemos sido capaces de ayudar a resolver a los demás esas preguntas u otras similares.
Yo lo intentaré a mi manera y ante este limitado foro que tengo delante.
Y como creo que esto va para largo, lo mejor es que vaya escribiendo de vez en cuando, así se hará mucho más liviano.
De momento os daré un pequeño aperitivo para que penséis un poco. ¡Vamos! mover un poco las neuronas, que no cuesta tanto!













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