Sí, ya sé que adolescente no es una palabra con la que te puedas sentir identificado y cómodo; pero déjalo estar…
Hoy te lanzo unas cuantas palabras que espero que te digan algo. Están escritas desde mi propia vida, desde mis experiencias, pues yo también he sido no hace mucho adolescente.
Ayer tuve una charlita con un grupo de vosotros. Os ví animados, alegres, llenos de vitalidad, con muchas cosas en la cabeza y más en el corazón: problemas, movidas, deberes, los “que-dirán”, las chicas, los chicos, las fiestuquis, las convivencias… Yo os hablaba de mi experiencia y me llamó la atención cómo os quedásteis con las cosas importantes y con las cosas positivas.
Aunque no os lo creáis, soy tímido y me cuesta mucho hablar de mi vida; y además en internet no me gusta dar datos personales a gente que no me conoce; sólo a amigos y a gente que me conoce. Aún así, intentaré dar alguna pincelada de mi vida. Veamos a ver…
Hablaba de las apariencias, de la apariencia física de las personas, de la fachada que ponemos ante los demás y hablaba de valores, sentimientos y pensamientos que llevamos dentro. Ayer os preguntaba ¿cuál es lo importante?
No sé si os habrá pasado alguna vez en el facebook o en el tuenti, que habéis agregado a alguien (un compañero de clase, un vecino, alguien que conociste en algún lugar…) y “espiando” su perfil habéis descubierto algo que no sabíais u os habéis sorprendido porque no os imaginábais que esa persona supiera hacer eso o fuera de tal manera. Es curioso como a veces conocemos realmente poco de las personas que tenemos a nuestro lado y nos perdemos cualidades o habilidades que nos gustaría disfrutar. ¿Os ha pasado algo parecido? ¿Merece la pena tener la oportunidad de conocer a las personas un poco por dentro?
¿Aunque lo de fuera no nos guste?
Saludetes.