A veces, sin saber por qué, te ocurren pequeñas cosas inconexas que al cabo del tiempo unes e identificas como pequeños símbolos, que no sabes que quieren decir, ni sabes por qué están ahí, ni por qué suceden.
En varios de mis caminillos de vuelta a casa por la noche, o a orillas del mar, o en el campo cerca de mi pueblo de noche y casi siempre aparece ella.
Al final de una larga perspectiva que provoca una calle, o justo encima de la tienda de campaña, o girando levemente el cuello en verano, cuando veo la tele en el salón de casa (como queriéndose asomar a ver lo que veo)… allí aparece ella.
Como he dicho antes, muchas veces me ha encontrado ella a mí, llamando mi atención, incluso haciendo desviar mi mirada y a veces obviándola adrede. Y otras veces, buscándola yo: detrás de los altos edificios, tras las densas nubes.
Caprichosa ella. Lo bueno de nuestros encuentros es que muchas veces coincide cuanto más brilla con cosas que me pasan, normalmente días intensos, de encuentros, de cosas importantes, de cosas con corazón.
Quién sabe.



2 comments
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1 Septiembre 2009, Martes a 7:53 pm
nioka
Hola.
He llegado a tu blog por casualidad, y ya que estoy aquí me gustaría invitarte a que te pases por mi foro de temática general y si te gusta a que participes.
Un saludo.
2 Septiembre 2009, Miércoles a 8:13 am
raulonso
Muchas gracias por la invitación.