Después de un período de sequía escritora, retomo mis actividades tecleriles para compartir un bombillazo de última hora.
Si miramos en el diccionario de la R. A. E., por creer, en la primera acepción, nos dice que creer es: tener por cierto algo que el entendimiento no alcanza o que no está comprobado o demostrado.
Me resulta curioso la expresión “tener por cierto” y me pregunto quién tiene, ahora mismo algo al 100% por cierto. Os dejo pensar un rato. ¿Tienes algo cierto al 100%?
Pues sí, hay verdades universales inamovibles del tipo la tierra es esférica, o que la vida existe, o que dos y dos son cuatro. Y desde esas verdades hemos ido construyendo nuestro mundo a base de acierto-error.
La pregunta es ¿cómo nos posicionamos ante las demás cosas? ¿y qué nos hace posicionarnos en una postura o en otra? Y aquí ya entra a jugar un papel muy importante el verbo creer, aliado de otros tags como experiencias, intuiciones, fiarse, sensaciones, emociones, probablemente… Interesante, muy interesante.
Nuestro disco duro, empieza a funcionar, hace cálculos probabilísticos y algoritmos difíciles de explicar basados en los registros que los sensores le van suministrando, al igual que una estación meteorológica recibe los diferentes parámetros.
En el mismo diccionario, la segunda acepción nos dice lo siguiente: “Dar firme asenso a las verdades reveladas por Dios”. ¡Toma ya!.
Irónicamente me pregunto si ese revelar es como el de las máquinas de retratar (como dicen mis abuelos), y me temo que es parecido: pues se trata de ver o conocer algo de lo cual antes sólo teníamos sospechas o rasgos. ¿Cuáles son nuestros “negativos” de Dios? ¿Son ya fotografías?
El caso, es que voy a actualizar mi disco duro e intentar bajarme la última actualización…
Una vez hecho esto, decido consultar mis viejas copias de seguridad y encuentro en un disquette algo así como MS Pentateuco v.0.15. ¡Ya tengo un punto de partida! A partir de aquí puedo empezar a leer archivos. Leyendo y leyendo me doy cuenta de que los programadores de aquellos ficheros tenían una inquietud parecida a la mía, e intentaban contar a su manera cómo creían en Dios.
El caso es que decidí buscar algo más actual y busqué en internet un feed RSS con el evangelio del día (esto además es literal). De esta manera, puedo actualizar esa revelación o revelado mi día a día.
Os tengo, que confesar que con tanta letra, esto se me estaba haciendo bastante cuesta arriba, el disco duro empezaba a denotar signos de cansancio; así que le ordené a mi buscador por defecto que me buscara imágenes en jpg para alegrarme la vista e intentar facilitar mi peculiar “revelado”. Los resultados de mi búsqueda fueron expectaculares, justo lo que andaba buscando: iconos, mosaicos, frescos… Los que colgaron esas imágenes consiguieron expresar bastante bien esa búsqueda. Y además comprobé que esas, al igual que otras fotos recientes, me ayudaban a tener una imagen “más revelada”.
Tras un período de computerización y análisis de datos y grandes dosis de fragmentación de disco, comprendí que no hay mejor fuente documental que la propia fuente. Así que decididamente abrí una cuenta en el messenger y me puse a chatear con Dios. Cara a cara. O tecla a tecla. Y la verdad es que había muchas veces que no le entendía, debía tener un código ISO diferente al mío. Otras veces yo venga a escribir y a escribir y él no me decía nada. El caso es que le fui cogiendo cariño y queriendo.
Con el paso de los años, me convencí de que me estaba empobreciendo, de que establa habalando con un Dios hecho realmente a mi medida, como yo creía. Me preguntaba ¿cómo será el revelado de los demás? ¿será parecido al mío? Así que, ni corto ni perezoso, me metí en el facebook, esa gran comunidad que compartía sus experiencias y celebraba sus alegrías y fracasos. ¡Qué gozada! Mi intel Pentium III daba saltos de alegría. ¡Podía compartir cosas parecidas a lo que le pasaba y pensaba otra gente!.
Con todas éstas herramientas que iba utilizando, siendo fiel a ellas, y a mí mismo, iba siendo capaz de “revelar”, de actualizar y en definitiva de creer.
Al creer, las noticias que leía en las versiones electrónicas de los diarios, me hablaban diferente; también me comprometí a ser el servidor de mis colegas de la sala; el ventilador de mi carcasa funcionaba al 100%, no dejando que el polvo invadiera mis circuitos y conexiones; coloqué en el monitor de TFT preciosos fondos de pantalla que alegraban la vista a mis usuarios; incluso hasta cuando yo tenía averías (a veces irreparables) o cuando iba siendo consciente de que cada vez procesaba con mayor lentitud, esto me hacía ponerme triste, pero me hacía confiar en los recursos que tenía y de que estaba allí para algo y por alguien.
Espero que este documento te haya ayudado a algo. A mí, al escribirlo, lo ha hecho. Cibersaludos.



1 comment
Comments feed for this article
22 Marzo 2009, Domingo a 7:13 pm
Juan
Se te va mucho la pinza, hermano. Pero qué bella sinfonía has compuesto…