Continuando con este empeño personal de ayudar a entender un poco más el Arte Contemporáneo, voy a escribir un poco sobre las características del arte más actual, del arte de la segunda mitad del siglo XX.
En primer lugar hay que señalar que si algo le ha apasionado al ser humano desde siempre, eso ha sido el crear; lo que quizás le hacía ser y creerse superior a otros e incluso poderse comparar al mismo Dios, caso que pasó por ejemplo con Miguel Ángel. Y eso mismo pasa en esta segunda mitad del siglo XX, a pesar del posible desbarajuste que había en el mundo del arte con artistas, movimientos, tendencias y corrientes; el artista-creador necesita desarrollar su espíritu creativo, buscando un camino personal y único, en búsqueda de una trayectoria y oteando unos horizontes a veces ya vistos y otras por explorar. Por eso, las tendencias, escuelas y movimientos que habían vertebrado el arte de los siglos y años anteriores, no tienen su razón de ser; porque el arte, la creación, se convierten en algo totalmente personal. Por eso, a veces nos cuesta tanto comprender la obra de un artista, porque nos tenemos que poner en su lugar, ver cual ha sido su trayectoria hasta el momento, leer documentos que nos haya dejado, buscar bibliografía…
Otra característica de esta parte más actual de la historia del arte, es la ruptura de los soportes tradicionales, y de las disciplinas artísticas. Me explico. En general, cuando solemos explicar el arte que se desarrolla en un período tendemos (inadecuadamente) a reducirlo a arquitectura, escultura y pintura: las mal llamadas “Artes Mayores”. Pues bien, en este período, y en general en el siglo XX, debido al carácter creativo del artista del que hemos hablado antes, se buscan nuevas disciplinas, nuevos soportes donde expresarse, porque el arte es expresión. Se rompen los lienzos (ver foto abajo de cuadro de Millares), se acude al cuerpo humano, se busca el arte en los medios de comunicación, se hacen obras de arte en paisajes naturales, la arquitectura busca nuevas formas y materiales, el arte se alía con el cine y con los mass-media, se hacen instalaciones, performances y environments, se crean obras de arte que serán desmontadas y dejarán de existir como tales, también se buscará en los ordenadores y las nuevas tecnologías un campo enorme por abarcar… y también se continúa con las disciplinas con las que se venía trabajando (ver La Gran Vía de Antonio López abajo).
Los escarceos de los siglos pasados por hacer el arte al margen de la belleza, son ahora una realidad firme, un objetivo. Un paradigma de esta forma de crear, es el ya mencionado urinario de Duchamp. Los movimientos continuadores de esta filosofía creadora, por poner algún ejemplo son el Expresionismo Abstracto, el Minimal y el Arte Conceptual. En estos tres movimientos, lo importante es el proceso creativo: en el primero a través de impulsos, gestos espontáneos expresados con colores; en el segundo, nace como reacción al Expresionismo Abstracto y consiste en eliminar todas las cosas superfluas hasta dejar a la obra con su esencia; el tercero, el Arte Conceptual, es en realidad una forma de agrupar a ciertos artistas y obras, aboga por dar más importancia al proceso creativo que a la obra final.
Por lo tanto, y resumiendo este último apartado, contemplar una obra de arte “sin belleza” (y por muy objetiva que esta sea), es como comer una tostada sin mermelada. Ahora bien, no por ésto, la obra deja de ser arte; ni porque no nos guste, no quiere decir que no la valoremos, ni la demos la importancia que la obra pueda tener. A veces, debemos salir de nuestro papel, de nuestro yo, dejar de disfrutar y analizar, y reflexionar lo más friamente posible sobre lo que supuso esa obra en esa época; por lo que volvemos a lo comentado en el principio: lo difícil por lo trabajoso que es, indagar sobre las trayactorias de los artistas y sus obras de arte.
Y recordad: El arte reside en los ojos que lo ven y no en las manos de quien lo hace.












3 comments
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10 Agosto 2008, Domingo a 12:03 pm
margadirube
Hola Señor de los Espejos:
Me ha gustado mucho encontrar tu espacio. Soy pintora y bajo ese punto de vista me permitiré comentar algo a tu texto.
Es muy de agradecer el esfuerzo por comprender la obra artística partiendo de la trayectoria del pintor, pero creo que esa visión es muy benévola. Aquí va mi opinión: cada obra que realiza un artista es un intento de hacer arte, el conseguirlo es otra cosa de la que el propio autor no es consciente en el supuesto de que lo consiga. Me atrevería a decir que la única ley inmutable para poder conseguir llegar a hacer arte es que en el proceso de creación camines en terreno desconocido, en el misterio, en lo que no sabes, y en ese terreno de referencia “cero”(hablando en terreno consciente), aparecen “los hallazgos” que admites por válidos, porque al verlos, coinciden con tu ser aunque no sepas por qué, simplemente sientes un estímulo que te hace sentir que eso te pertenece, que es tuyo, que eres tú. No te imaginas la alegría que eso produce, es inmensa. De esos hallazgos no puedes hacer una receta(como dice Lucio Muñoz), porque no funciona. Cada vez que accedes a una nueva obra, debes acceder casi en blanco. Digo casi porque por supuesto que partes de un concepto, de una idea, de una sensación, de una manera tuya de hacer, etc. pero unicamente eso sirve para arrancar, enseguida estás solo con tu necesidad de decir, de nombrar, de contar…solo de verdad, no te tienes ni a tí mismo porque debes encontrar lo que de tí no sabes. Por eso el resultado, si caminas inventando el camino a cada paso, es irremediablemente “bello”(que no es lo mismo que bonito), y es irremediablemente bello porque es verdadero, porque no hay opción al engaño, porque sabes que si traicionas eso, lo único que estarás haciendo es una cuadro más o menos bonito, con una técnica más o menos depurada, etc. pero nuca conseguirías una obra de arte. Por eso el arte reside en el alma del que lo intenta hacer y después, cuando la obra ya no te pertenece porque ya tiene vida propia y las personas la ven, habrá quien al verla sentirá una emoción, y habrá quien no sienta nada.
“La obra de arte está viva porque ha trascendido al autor, por eso tiene vida propia,por eso no depende de que la vean para ser, ella “es”.
Sin duda que pintamos para que lo miren, eso está claro, pero esa es la necesidad personal que tenemos, porque lo que queremos es que cuando un espectador esté observando nuestra obra poder decir (como decía Kandinsky): “¨HÉME AHÍ”.
En fin, sería interminable…..gracias.
Marga Dirube
12 Agosto 2008, Martes a 3:43 pm
raulonso
Gracias Marga Dirube por tu comentario. Siempre es de agradecer otras opiniones y más aún de alguien ta involucrada en el arte como es Vd.
2 Octubre 2008, Jueves a 4:05 pm
carlos santana
He seguido el articulo y me parece muy bueno, me gustaría aprovechar y recomendar el sitio de la galería Alovera
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Saludos cordiales